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jueves, diciembre 8, 2022
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“El mito de la droga” en Mar de Plata: un piloto multicampeón que llega a juicio

Mencionado en múltiples causas, Sergio “Cocón” Sala será juzgado por primera vez como jefe de una banda narco.

Cuando la fiscal federal Laura Mazzaferri tomó la investigación, el presunto jefe narco ya era nombrado en más de diez expedientes. Pero ninguna de esas causas tenía avances. Además de esas menciones en el fuero federal, la Justicia provincial advertía que el sospechoso tenía vínculos, aunque siempre de manera indirecta, con distintos grupos que iban cayendo en operativos contra el narcotráfico. A esa altura, en Mar del Plata comenzaba a hablarse de él como “El mito de la droga“.

Con eso y todo, la Justicia demoró años en caerle a Sergio Víctor “Cocón” Sala (44), piloto y múltiple campeón en la categoría Monomarca Fiat, detenido en medio de una andanada de allanamientos y secuestros de bienes y acusado de liderar una organización que se dedicó durante más de una década al narcotráfico y lavado de activos. Ahora irá a juicio.

El juez federal Santiago Inchausti cerró la instrucción que la fiscal llevó adelante junto a Diego Iglesias, a cargo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), y la banda deberá responder ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata.

Con Sala llegan a juicio dos de sus hermanas, su pareja y su ex pareja, más otros tres hombres y una mujer.

Hasta su detención, en marzo de 2019, Sala contaba con un legajo apenas alcanzado por un sobreseimiento en una causa del fuero civil económico. Ninguna condena. Pero su reiterada aparición en expedientes judiciales llamó la atención de los investigadores.

Sergio Sala, conocido como "Cocón", cuando corría en la Monomarca Fiat de Mar del Plata.

Sergio Sala, conocido como “Cocón”, cuando corría en la Monomarca Fiat de Mar del Plata.

En unos casos era señalado como “alguien que tiene continuidad en Mar del Plata, constancia y calidad”, en otros como el mayor distribuidor de la ciudad, quien también había hecho envíos a Europa.

De hecho, en abril de 2008 un hombre fue detenido en el aeropuerto de Ezeiza cuando intentaba abordar un vuelo a España con un kilo y cuarto de cocaína de máxima pureza. En la indagatoria, la mula dijo que la droga provenía de la organización que lideraba un tal “Cocón“, el apodo de Sala.

Un plan fallido

Hasta hubo un plan para secuestrarlo del que ni siquiera se enteró. Integrantes de otra banda narco, implicado en la causa “Leones Blancos”, lo relatan en escuchas:

“¿Sabes quién perdió hace dos días? El Cocón”, comenta en esa escucha Luis Víctor Tourn, alias “Pola” o “Polaco”, que tiene un prontuario que lo conecta con una banda de policías bonaerenses que robaban a narcos.

Un interlocutor no identificado quiere saber: “¿Quién es Cocón?”. Tourn se explaya: “El más grande de Mar del Plata que vende falopa. Con un helicóptero bajaban a buscarle la plata al Cocón. No lo tocaba nadie. Le armaban causas de drogas ilícitas y se la sacaban, de arriba le sacaban las causas”.

Evidentemente, con algún tipo de protección ha llegado a contar “Cocón“. Las causas en las que aparecía involucrado datan de 2011 y no tenían progresos. No estaban unificadas, ni siquiera estaba distinguido el objeto procesal, es decir, qué tipo de hechos ilícitos podían serle acreditados, lo que alimentaba su figura, tanto que comenzó a hablarse de “El mito de la droga“.

Mazzaferri, que asumió en 2014, recién en 2016 pudo encaminar las investigaciones en dos causas, una por tráfico de drogas y, en su desprendimiento, otra por lavado de activos: a medida que bajaba los tiempos en pista, entre podios y peñas, Sala y su familia se habían enriquecido.

Dos años después, un trabajo del Cuerpo de Ayuda Técnica a la Instrucción (CATI) de Justicia bonaerense llegó a la Justicia Federal y aceleró los tiempos de la investigación. En casos sobre el que se ponía la lupa, no sólo en Mar del Plata, arrepentidos, procesados, en algún momento, contaban quién era su proveedor: “Cocón“.

Vínculos turbios​

Así, se detectó que Sala tuvo vínculos con los principales investigados de otras causas. Como con Gustavo “Gaita” Alonso, de la causa “Milonguita“, a través de un amigo, Pablo Calandria, el único implicado en el “Operativo Sancho” que estaba prófugo y fue detenido en el Shopping Alto Palermo cuando lo acompañaba un amigo: “Cocón“.

Así se pudo avanzar en la relación entre Sala y el empresario chaqueño Gustavo Sancho (su hijo Alan, también piloto de carreras), que cayó en el “Operativo Quijote”: 45 allanamientos simultáneos en Mar del Plata, Pinamar, el Conurbano, la Ciudad de Buenos Aires y Sáenz Peña, Chaco; 16 detenciones y el secuestro de 45 vehículos, 12 motos, una moto de agua, 3 lingotes y 285 monedas de oro, joyería y una variedad de armas.

Pablo Calandria (42), detenido en el shopping Alto Palermo en 2018.

Pablo Calandria (42), detenido en el shopping Alto Palermo en 2018.

De acuerdo a la investigación, “las maniobras de tráfico de estupefacientes consistían en la adquisición de cocaína y, eventualmente, éxtasis, en el conurbano bonaerense o en el norte del país, a través del vínculo que mantenía con otra organización criminal liderada por Gustavo Sancho”, que compraba avionetas que usaba para traer droga al país. Luego la transportaban a Mar del Plata y la distribuían aquí y en localidades vecinas.

Con el dinero de la droga, el clan se enriqueció. Adquirió propiedades, simuló como fachada actividades comerciales, compró autos de alta gama, de competición, de colección, motos, cuatriciclos, motos de agua que en marzo de 2019 fueron secuestrados. Fueron 26 allanamientos en casas, comercios y talleres mecánicos de la ciudad. También allanaron propiedades en Misiones y en Tigre.

Le decomisaron quince domicilios, algunos fastuosos, distribuidos en barrios Caisamar, Constitución, Los Pinares, Parque Luro, Los Troncos, Centro y Bernardino Rivadavia, en Pinamar y en La Caleta, Mar Chiquita. La familia adjudicaba semejante buen pasar económico al negocio de la venta de autos de su agencia Mundomar. Cayeron Sala, detenido en Ezeiza, y sus familiares y amigos.

La acusación que deberá enfrentar cuando el Tribunal oral Federal de Mar del Plata fije fecha será “jefe de una asociación ilícita, autor del delito de organizador de actividades de narcotráfico y contrabando de estupefacientes, coautor del delito de lavado de activos, agravado por ser realizado con habitualidad y en el marco de una organización, y coautor del delito de transporte de estupefacientes, los cuales concurren en forma real entre sí”.

El último delito, el de transporte de estupefacientes, tiene una breve historia consignada en la investigación. Cuatro meses después de la caida de la banda, una camioneta Fiat Strada que la pareja de Sala, Cintia Taberna, había denunciado como robada, fue hallada en un depósito de la Policía Federal Argentina (PFA), en Buenos Aires.

Al abrirla, en la guantera encontraron dos paquetes con 955 gramos y 675 gramos de metanfetamina MDMA con los que, según la División Laboratorio Científico de la PFA, serviría para producir entre 15 mil y 20 mil dosis de éxtasis. Con la droga, tambíen había una copia de la llave del auto.

Para los investigadores, el hecho confirma la hipótesis de una maniobra: “Cargar el vehículo, pactar un lugar para dejarlo y que luego, la otra parte de la organización lo retira de ese lugar, haciendo esto las partes no llegan a tener un contacto directo entre sí, y es muy posible que luego de un tiempo prudencial, más precisamente luego de descargar el vehículo se lo denuncie como robado“.

No salió bien esa vez. Al parecer, tantas otras veces el resultado fue favorable para los intereses de la organización y por eso deberán enfrentar a un Tribunal Oral Federal por delitos que podrían depararle “penas altas“, pero nunca de prisión perpetua, siempre que se pruebe la hipótesis de la investigación y no se trate nada más que de un mito.

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