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lunes, noviembre 28, 2022
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Las franquicias que más crecen en plena crisis del coronavirus

Por la crisis cerraron 6.000 locales, pero la modalidad suma marcas y rubros. Ferreterías, fast food, delivery y educación virtual ganan terreno.

Las franquicias no son inmunes al coronavirus. La pandemia afectó al formato comercial, especialmente en sus dos rubros principales: la indumentaria y la gastronomía. No obstante, los consultores especializados advierten que muchas cadenas aprovecharon para reconvertirse con notable éxito. Y añaden que, en paralelo, irrumpieron y se expanden nuevos negocios vinculados con el actual contexto, como ferreterías, panaderías, comidas dietéticas, productos saludables, educación a distancia y servicios de limpieza, entre otros.

La modalidad, de todos modos, se contrajo drásticamente pero no en forma lineal. En conjunto, según datos de la AAMF (Asociación Argentina de Marcas y Franquicias), el sistema tiene 1.304 marcas franquiciantes, cuyas cadenas concentran 35.831 puntos de venta. “Por la crisis, en 2020 cerraron 6.000 locales, esto es el 15,6% del total. Pero simultáneamente, se abrieron 3.350, más adaptados a la nueva normalidad”, describe el director ejecutivo de la AAMF, Ezequiel Devoto. Así, el balance entre aperturas y cierres arroja “una pérdida neta de 2.650 locales”, es decir el 7% con respecto al año anterior.

La “nueva normalidad” refleja parcialmente la fuerte reconversión del comercio minorista. Ganan terreno las franquicias low cost, los dark stores (tiendas que venden sólo por Internet), corners (espacios dentro de un negocio) y licencias virtuales, principalmente para ofrecer servicios de todo tipo. Como contrapartida, 188 nuevas marcas adoptaron el modelo de franquicias para expandir sus cadenas, lo que representa una suba interanual récord de 15%.

La topografía del sistema se diversifica con la llegada de nuevos rubros y la reconversión de los tradicionales. Según la GAF, la guía oficial de las franquicias, las que más crecieron durante la pandemia fueron Rapipago (sumó 800 franquiciantes), Infopan (92), Grido (80), IAP (67), Eddis Educativa (59), Carnicerías Res (50), Sei Tu Gelato (35), Carnave (30), Colorshop (25) y Tomate Algo (23). La estadística no computa los locales propios de las marcas ni las nuevas aperturas en el exterior.

En la era del COVID-19, los consultores especializados destacan dos hechos: la fenomenal transformación de algunos negocios (locales más chicos o virtuales, la venta directa y la dispersión geográfica) y el surgimiento de nuevos conceptos. La lista es larga y abarca a ferreterías (Verkar), bicicleterías (Bora Bikes y Goldenbike), depósitos temporarios (Bunker Depósitos), dark stores y delivery (Strega Delivery y Tomate Algo), ecotiendas y comidas saludables (Insumos al peso y Vitalcer), fast food y comida al paso (Mr. Churro y By Papas) y capacitación a distancia (IAP y Eddis Educativa), entre muchas otras.

Strega Delivery testimonia el instinto de supervivencia de algunas firmas. Ubicada en el barrio universitario de la capital cordobesa, incorporó el delivery para sus comidas rápidas (tartas, pizzas, lomitos y fernet) y hoy funciona como una dark kitchen, sin atención al público. “Es algo provisorio por la pandemia, pero en el futuro será algo complementario del negocio tradicional”, dice Adrián Coraglio, uno de sus socios. La cadena computa 12 franquicias y prevén llegar a otras ciudades cercanas, como San Francisco, Carlos Paz y Alta Gracia.

Los efectos de la pandemia repercutieron en todo el comercio minorista. “Uno de los rubros más afectados fue la indumentaria por el cierre de los shoppings. Hay mucha incertidumbre y el consumo cambió, pero estos cambios llegaron para quedarse”, explica el consultor Carlos Canudas. El reseteo incluye nuevas fórmulas para operar (venta online, delivery, nuevo packaging, por ejemplo) y la llegada al franchising de novedosos conceptos y modelos de negocio. “En mayor o menor medida, todos se fueron adaptando”, añadió el experto.

Al igual que con los alquileres, las marcas en 2020 aliviaron las condiciones de sus franquiciantes. Lo más usual, suspender el cobro de regalías mientras dure la emergencia. Otras, y por la misma razón, crecieron en forma inusitada, como es el caso de Vitalcer, una cadena de productos dietéticos y productos naturales, que totaliza 130 locales franquiciados. “Tiene que ver con la moda de comer sano y alimentarse mejor, algo que prosperó durante la cuarentena”, grafica su fundador William Ingledew.

Desde su casa matriz, en el barrio porteño de Belgrano, Vitalcer distribuye productos a granel para tratar patologías diversas (celíacos, diabéticos o hipertensos) para su marca insignia. Ingledew sostiene que la velocidad de aperturas se disparó “a un ritmo de entre 3 y 4 por mes”, y asegura que tienen previsto exportar la marca a Chile, Paraguay y Uruguay. “Ya estamos en tratativas”, anticipa.

Ajena a las tensiones por las clases presenciales, la educación a distancia es uno de los rubros que mejor capitaliza las restricciones para operar en la pandemia. Creada en 2010 en la localidad de Pergamino, Eddis Educativa prevé sumar 80 franquicias este año. Uno de sus socios fundadores, Juan Pablo Silvano, sostiene que eso se debe, principalmente, al traspaso de los cursos de capacitación laboral y profesional al mundo virtual. “El inicio fue difícil. Teníamos 20.000 alumnos para empezar antes de la cuarentena”, recordó.

Con buenos reflejos, adoptaron el campus virtual (una plataforma complementaria) para ofrecer un catálogo de 60 cursos a través de Internet. “Los resultados fueron muy buenos -subraya Silvano- y desde junio del año pasado estamos vendiendo franquicias virtuales”. Por esta vía, prevén cerrar el año con un total de 200 franquicias y “sumar dos nuevos mercados: Paraguay y Uruguay”, expresó.

Tomate Algo tiene 15 años de trayectoria.  El negocio creado por Sebastián Policaro en 2005 es un servicio de “barras móviles” de canilla libre para eventos y fiestas, reconvertido a la fuerza por las circunstancias, algo que lo favoreció. “Tuvimos que repensar el modelo y hoy es más parecido a una venta directa de tragos preparados y bebidas”, describe Policaro.

La franquicia, en este caso, es básicamente una licencia exclusiva para una determinada zona, “que surgió sin querer”. Tomate Algo ya otorgó 1.200, que se complementan con otros formatos, como el armado de dark stores (venta online exclusivamente) y corners (espacios) dentro de cafeterías, heladerías y locales gastronómicos. “Cuadruplicamos el negocio”, celebra Policaro. Así, por casualidad, detectó la oportunidad para diversificar la oferta de “barras móviles” y profundizar un ecosistema de tragos y bebidas por medio de franquicias.

Mr. Churro, un negocio inspirado en los fast food americanos.

Mr. Churro, un negocio inspirado en los fast food americanos.

Las comidas al paso también van por esa misma ruta. Dentro del rubro también crecen conceptos relativamente novedosos en el país, como la venta de “papas fritas al paso” y los locales gastronómicos basados en un producto emblemático para los argentinos: el churro. Esa es la idea básica que se le ocurrió a Federico González para crear Mr. Churro, un fast food del tipo americano, en el que ofrecen un menú con una enorme variedad de churros (dulces, salados y premium) complementado con crepes, dulces, malteadas y licuados.

Es un formato de autoservicio, con mesas, sillas y packaging desechable. Abrimos en 2018, en Tucumán, un local de 30 m2 y a la fecha tenemos 9 franquicias”, señala Federico González. El emprendedor prevé expandir la cadena en todo el país y proyecta cerrar el año con un total de 20 locales. No sólo eso. En medio de la pandemia y la crisis, González se entusiasma con un nuevo proyecto: “Este año vamos a relanzar la marca en paralelo con las nuevas franquicias, un plan que contempla la venta de merchandising, tazas, vasos, llaveros y remeras, con el nuevo logo”, adelantó.

Negocios más chicos y tecnológicos

Las franquicias, dicen los consultores especializados, resistieron el impacto de la crisis y la irrupción del coronavirus. Un reflejo de esto son las propias estadísticas elaboradas por la AAMF, que representa uno de los formatos comerciales que viene creciendo con mucha fuerza en los últimos años. En 2020, sin embargo, la modalidad se contrajo con la crisis pero “de una manera curiosa”, dice el director ejecutivo de la entidad, Ezequiel Devoto.

La razón es simple, según explica, porque el año pasado, debido a las cuarentenas, perdió el 7% del total de locales, por el balance entre cierres (alrededor de 6.000) y nuevas aperturas (3.350). “Para 2021 se estima una recuperación de los puntos de venta perdidos el año pasado, pero principalmente por el desarrollo de locales más chicos, alejados de los grandes corredores comerciales y soportados por tecnología”, describió el directivo.

La cadena Grido tiene 1.800 locales en el país y el exterior, todos franquiciados.

La cadena Grido tiene 1.800 locales en el país y el exterior, todos franquiciados.

Bajo estas nuevas características, la llegada de nuevos rubros y conceptos franquiciables sorprende. No menos sorpresivo es que en medio de la crisis, se sumaron 188 marcas nuevas (15% más que el año anterior) y el franchising está integrado por un total de 1.304 cadenas. Por cantidad de licencias, el top ten de las franquicias lo lidera Rapipago (6.800 licencias). Detrás aparecen Grido (1.520), Lave Rap (1.467), Supermercados Dia (604), Sei Tu Gelato (360), Colorshop (285), Bonafide (257), IAP (210), Pinturerías del Centro (185) y Havanna (181).

Los datos surgen de estadísticas de la GAF, la guía oficial de la AAMF. No obstante, la crisis y las reconversiones de los modelos de negocio podrían modificar el cuadro de este año, aunque los expertos consideran que las cadenas líderes pierdan sus posiciones de privilegio.

De origen cordobés, Grido logró atravesar con relativo éxito la pandemia del año pasado, ya que “la cuarentena se inició casi al final de la temporada fuerte de helados, que termina en mayo”, dijo al Económico su gerente de Marketing, Ricardo Cortés. Grido tiene un total de 1.800 locales, si se contabilizan los puntos de venta de Chile, Uruguay y Paraguay, los tres países a los cuales exporta. Produce anualmente 75 millones de kilos de helado, terceriza su distribución y prevén 150 nuevas aperturas antes de fin de año.

A pesar del avance de las fintech y los nuevos medios de pago electrónicos, Rapipago continúa expandiendo su red de franquicias de manera notable. La marca, perteneciente al grupo Gire, tiene 70 locales propios y alrededor de 1.000 franquiciados. El resto son licencias a comercios y quioscos, que incorporan la modalidad de cobrar servicios a través de dispositivos autorizados “para atraer público a sus tiendas”, explica Alejandro Pingitore, un alto ejecutivo de la compañía.

Rapipago nació en 2001, a poco de estallar la crisis que derivó en el fin de la convertibilidad. No obstante, expandieron la cadena de manera notable hace 7 años, cuando incorporaron el formato de franquicia. Pingitore sostiene que la recesión “genera un mayor interés de los pequeños comercios por incorporar el servicio, como forma de atraer más público”.

Con 10 años de trayectoria, Infopan logró instalar un nuevo concepto publicitario focalizado en las panaderías. El negocio, “inspirado en un modelo que surgió en España, se basa en la entrega gratuita de bolsas a los comercios que incluyan publicidad”, dice Rodrigo Dos Santos, socio fundador. Julián Pagano, de Insumos al Peso, apostó por un modelo de “ecotienda”, para venta de artículos de limpieza y cosmética natural. Con base en San Martín de los Andes, “tenemos previsto cerrar el año con 16 franquicias, todas en el interior del país”. Pagano se proclama como pionero en el negocio.

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